¡Hacer turismo en Chile es caro!

Viajar por el maravilloso Sur de Chile, durante 7 días y sin grandes lujos, nos costará no menos de $ 450.000.- por persona. ¿Es éste un valor caro? Tomarse un café o una cerveza con vistas al lago Llanquihue nos costará similar a hacerlo con vistas a una de las casas de Gaudí en Barcelona. ¿Es la relación valor precio similar? Quizá si…

 

Pero hay un hecho claro: muchos visitantes internacionales se sorprenden al constatar que las cartas de restaurantes o tarifas de hoteles en Chile son similares a destinos top mundiales. Si bien Chile tiene un recurso natural extraordinario, nos falta aún para alcanzar el nivel de la industria en otros destinos internacionalmente reconocidos (con los que compite, por cierto, de forma directa).

¿Los esfuerzos deben residir entonces en bajar los precios en servicios turísticos (y por consecuente ver reducido el gasto promedio de los visitantes) o en aumentar la calidad del producto turístico nacional? La respuesta es evidente… y en este sentido, las claves son:

 

1.       Profesionalizar la industria turística a través de una mejora de la formación en universidades e instituciones líderes del sector. Claro está que sucederá cuando el Estado se dé cuenta de la importancia de invertir fuertemente en la industria turística y las empresas privadas empiecen a poner fichas en la formación de su personal.

 

2.       Aumentar la regulación de estándares de calidad y precios en la industria. Por ejemplo, sabemos que los hoteles boutique están de moda, ¿pero pueden cobrar las tarifas que estimen convenientes? ¿se regula que dicho hotel boutique cumpla unos estándares de calidad específicos?

 

 

Son brechas que no se están considerando en los nuevos planes de desarrollo turístico nacional y que sin duda deberían estar en el debate.